Todos estamos buscando lo mismo, y no podemos dejar de buscar...

Lo Absoluto, la Vida Una, busca saborearse.

Uno se busca a si mismo, busca la plenitud de ser en los objetos externos que representan para nuestra psiquis particular, las cualidades inherentes al ser.

Uno cree que necesita de ese objeto o particular condición para poder sentirse de un determinado modo y que el objeto se lo concederá.

Pero no sucede así.

El noviazgo dura poco.

Y más de lo mismo no va a producir un resultado distinto.

El que busca no encuentra.

Pero el hombre está "destinado" (o des-atinado) a buscarse.

Y sólo tiene dos opciones: o buscarse fuera y perderse en la búsqueda con toda la carga de alienamiento, frustración, agotamiento e infelicidad que esto produce; o custionar las ideas impulsoras de su búsqueda y así encontrarse dentro.

Sólo así hay comunión, paz.

La vida reposa entonces en la conciencia de ser la Vida, sin "saber" lo que la vida es, sin entender nada ni explicar nada.
La luz "retorna" a su orígen; se es y se está en casa.

Sin importar lo que usted crea que busca o desea, la finalidad de la consecución de su deseo es simpre la misma, plenitud de ser, comunión, paz.

Y hasta no hallarla usted no podrá dejar de buscar; no podrá estar en paz, vivir en paz.

El "problema" o la paradoja es que usted buscando ES la falta de paz.

Todo lo que esconde la paz inherente a su propia naturaleza es su constante movimiento de búsqueda y lo que el mismo crea en usted.

Sólo cuando indaga en las ideas impulsoras de su búsqueda y ve su falsedad a la luz de su SENTIR no distorsionado, entonces su búsqueda cesa espontáneamente; y entonces naturalmente, hay PAZ.

Pero la "desición" siempre ha sido, es y será suya:

tener razón o sentirse bien, ¿Que elige usted?




Richard Mesones.

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