La mente y el Silencio.

Hay un ámbito dónde la mente es necesaria y su funcionamiento adecuado.
El problema se sucita cuando se la utiliza en el ámbito interno, donde toda noción mental que se acepte como válida distorsiona nuestro verdadero sentir interior creando una "brecha" en nuestra sensibilidad-conciencia que nos hace sentirnos confusos, "separados" de nuestra verdadera naturaleza, de nuestro sentir original.
Por tanto, el asunto no es realmente como dominar o matar la mente, sino como terminar con la identificación con el pensamiento, que es lo que hace que el condicionamiento o conocimiento "invadan" el terreno del ser, de la pura sensibilidad original.
Silencio no es ausencia de pensamientos, como muchos suelen creer.
Silencio es ausencia del sentido mental de "yo".
"Yo que soy imperfecto" es un pensamiento con el cual me he identificado.
Pero "yo que soy perfecto" también es otro pensamiento con el cual me he identificado.
Y cualquier pensamiento con el cual me identifique me falsea; distorsiona mi conciencia de lo que realmente soy, "haciéndome" sentir según el argumento que el pensamiento propone, en función del mismo y de las circunstancias que supuestamente lo confirman.
De ese modo me vuelvo esclavo de una "imágen", especie de ídolo mental que el pensamiento ha fabricado, y que de ahora en más deberé defender y tratar de mantener por todos los medios posibles como si esa imágen fuera Yo.
El conocimiento o condicionamiento mental no genera por sí mismo ningún problema o infelicidad.
El pensamiento no es en si el problema.
El problema es creérselo, asumirlo como "mi verdadero sentir".
Si a uno lo bombardean con mentiras, pero uno sabe-siente claramente que son mentiras, entonces esas voces no producen ninguna reacción emocional en uno.
No tienen ningún efecto.
Es sólo cuando creemos que lo que oímos física o mentalmente, es verdad, cuando esta información crea una reacción emocional en nuestro ser.
Creer, asumir, es identificarse.
Lo único necesario a "hacer" es indagar en la veracidad o no veracidad de lo que el pensamiento propone.
Este es el fin de la identificación con el pensamiento.
Y el "comienzo" de lo que siempre ha sido, es y será, de eso que brilla sin opacidad en el ahora atemporal.
De esa espaciosidad interior en la cual no hay ni ha habido jamás, la más mínima sombra de conflicto, separación, resistencia o infelicidad.


Richard Mesones.